Una investigación realizada por El Colegio de México indica que la proporción de recursos destinados a programas de bienestar social son mínimos, en comparación de los ejercidos por países desarrollados.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca, abril del 2021.- Mientras que en los países desarrollados los programas de bienestar social se enfocan en sistemas preventivos, es decir, buscan proteger a las personas a lo largo de su vida, en México este se enfoca en un modelo paliativo: atiende las necesidades del momento.
El Colegio de México, en su investigación: “Hacia un estado de bienestar para México”, ejemplifica el caso de los países escandinavos, quienes realizan gastos más generosos en programas de bienestar social, dando prioridad a estrategias que protegen a las personas a futuro.
“México, por el contrario, tiene un sistema de bienestar dual: con un Estado mínimo o residual en los sectores rurales y políticas de seguridad social estratificadas según la ocupación de las personas en los sectores urbanos”, indica el Colegio de México.
El análisis hace una comparación sobre cuánto gastan los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en los programas de bienestar social en 2015, en donde México, país miembro, ocupa el último lugar, ya que destinó el 7.7 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB).
EN NÚMEROS
19 por ciento de su PIB gastaron en promedio los países de la OCDE, durante 2015, en programas de bienestar social.
15 por ciento gastan en promedio los países de Latinoamérica.
7 por ciento gastó México.
9 por ciento de su PIB gastaron los países de la OCDE en salud en 2015.
6 por ciento gastó México en el mismo rubro.
“La media entre los países miembros de la OCDE fue de 19 por ciento. Esta diferencia se hace más notoria y profunda cuando se amplía el periodo de comparación para abarcar los años entre 2005 y 2015. En este caso, México tuvo el menor gasto: debajo del 8 por ciento del PIB”, detalla el estudio.
Inclusive, dentro de los países de Latinoamérica, México muestra un rezago en su gasto en los programas de bienestar social respecto de su PIB. En 2015, Uruguay, Chile, Brasil y Argentina ejercieron, dentro de la región, un gasto social elevado; alrededor de 15 por ciento del PIB. Guatemala estuvo en último lugar con 7 por ciento.
El Colegio de México reconoce que el Estado ha hecho un esfuerzo por incrementar sus gastos en algunas áreas de la política social, como en la educación. “Este gasto subió de 4 por ciento del PIB en 2000 a 5.3 por ciento en 2015. Sin embargo, sigue siendo muy inferior al de países con sistemas educativos de alta calidad”.
Donde no se ha mejorado nada a lo largo de los años, es el gasto en el Sistema de Salud, el cual se ha mantenido en 6 por ciento del PIB, aproximadamente; muy por debajo de la media de la OCDE, que es de 9 por ciento.
CMT y su trabajo en equipo
Congregación Mariana Trinitaria, A.C, (CMT) responde a la necesidad de trabajar en un Sistema de Bienestar que se basa en la cooperación. El tequio, la Guelaguetza y la asamblea comunitaria, que distingue a los pueblos indígenas de Oaxaca, estado donde nace la Asociación, son sus pilares.
CMT deja a un lado el asistencialismo y busca la colaboración y participación con la ciudadanía y los tres niveles de gobierno. Mediante su Modelo de Ecosistema de Bienestar, con sus 11 Cadenas, identifica las problemáticas y busca soluciones integrales, buscando que esto alcanza su culmen con la generación de políticas públicas medibles y evaluables.
El trabajo en equipo es la bandera de CMT, que busca un desarrollo sostenido a largo plazo, atacando a la pobreza desde su raíz, apoyando a los más necesitados con educación, vivienda, salud, acceso al agua, energía, seguridad, un medio ambiente agradable y sano, inclusión financiera y el acceso al arte la cultura y los deportes.
México, sin gasto en programas sociales específicos
La investigación detalla que la mayoría de los países tiene políticas que son clave para el estado de bienestar. Estas se inscriben en dos tipos generales:
1. Programas que protegen a las personas de los impactos negativos que ocurren en distintas etapas de la vida, como seguros de desempleo e invalidez.
2. Programas relativos al mercado laboral e intervenciones que benefician a la familia y fomentan el desarrollo de habilidades y competencias durante el curso de vida.
“El seguro de desempleo es un apoyo en forma de dinero en efectivo que compensa el ingreso de quien pierde su trabajo. En ello, los países de la OCDE gastan en promedio 0.7 por ciento del PIB, aunque algunos destinan más de 2 por ciento. En México, sin embargo, a nivel federal no hay ningún tipo de seguro de desempleo”, destaca El Colegio de México.
Otro de los ejemplos que da la investigación son las intervenciones en beneficio de las familias, que se realizan mediante transferencias en efectivo o en especie y apoyos financieros para los hogares, como: transferencias de dinero durante la licencia de maternidad o paternidad, subsidios para los proveedores de cuidado infantil y educación temprana.
“Los países de la OCDE que más se han comprometido con estas intervenciones les dedican alrededor de 3 por ciento del PIB, pero, en promedio, les destinan 2 por ciento. Recientemente, México incrementó su gasto en esta clase de beneficios de 0.6 por ciento en 2000 a 1 por ciento en 2015; sin embargo, aún se encuentra entre los que menos dedican recursos a las familias con niños”, explica.
Una aportación para el futuro
Congregación Mariana Trinitaria crea estrategias para el bienestar de la ciudadanía a futuro, como el Programa de Aportación Solidaria, que contribuye a disminuir el rezago educativo.
Por ejemplo, esta semana decenas de personas fueron beneficiadas con la entrega, mediante subsidios, de tabletas electrónicas, en la ciudad de Toluca, Estado de México, con el objetivo de que sus hijos continúen con sus estudios o como herramienta de trabajo para ellos, esto en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2, en donde el estudio y trabajo a distancia se hizo trascendental.
Este programa consta de tres componentes: acceso a los equipos tecnológicos, acceso al internet, plataforma educativa y amplia las oportunidades de los estudiantes a futuro, aplicada como medida preventiva de un programa de bienestar social.